Hay bodegas que forman parte de la historia de Rioja y otras que, además, siguen buscando nuevas maneras de escribir su futuro. Bodegas LAN pertenece a las dos.
Desde su fundación en 1974, LAN ha construido una identidad reconocible dentro y fuera de nuestras fronteras, combinando el respeto por la tradición riojana con una inquietud constante por innovar. Una filosofía que hoy resumen en una expresión muy suya: «El vino valiente de Rioja».
Detrás de cada botella hay un trabajo minucioso que comienza en el viñedo y continúa en la bodega, donde la investigación, la selección de barricas y la atención a los pequeños detalles permiten elaborar vinos que buscan el equilibrio entre fruta, madera y origen.
Y si hay un lugar que representa especialmente esa filosofía, es Viña Lanciano, una finca excepcional de 72 hectáreas abrazada por uno de los meandros más singulares del Ebro, donde el paisaje, la diversidad de suelos y el paso del tiempo dan forma a algunos de los vinos más emblemáticos de la casa.
Este noviembre, en BACO nos acercamos a Bodegas LAN para conocer cómo ha evolucionado su proyecto, descubrir los secretos de sus vinos y explorar los retos de futuro de una bodega que, después de más de medio siglo, sigue teniendo mucho que contar.

¿Cómo ha evolucionado la filosofía de LAN desde sus orígenes hasta hoy y qué define su identidad?
En LAN hemos evolucionado sin perder de vista nuestro origen. Hoy nos definimos como «el vino valiente de Rioja», una marca que apuesta por inspirar a las personas a disfrutar más de aquello que realmente quieren y de los momentos que importan.
Nuestra identidad combina la herencia de Rioja con una visión actual, cercana y positiva del vino, buscando conectar con consumidores que entienden el vino como una experiencia para compartir, disfrutar e inspirarse.
Queremos que el vino forme parte de la vida de las personas, que sea el hilo conductor de sus momentos de disfrute, de alegría y de aquellos más íntimos, eligiendo siempre las mejores uvas y siendo muy respetuosos con la crianza.
Siempre habéis destacado por vuestra apuesta por la innovación, especialmente en el uso de barricas y los procesos de crianza. ¿Cómo conseguís evolucionar sin perder la esencia de los grandes vinos de Rioja?
Entendemos la innovación como una herramienta para seguir mejorando y acercando el vino a las personas, nunca como un fin en sí mismo.
Evolucionamos escuchando al consumidor, adaptándonos a nuevos momentos de consumo y buscando formas de seguir inspirando y sorprendiendo, pero manteniendo siempre nuestra conexión con Rioja y con la calidad que ha caracterizado a LAN a lo largo de su historia.
El secreto está en conocer cada parcela, su potencial y su evolución, y tener un conocimiento exacto de lo que puede aportar cada tipo de barrica en función de su origen, tostado, etc., para hacer un traje a medida a cada uno de nuestros vinos.
Nuestro objetivo es sacar la esencia de cada territorio y conseguir que la crianza aporte complejidad y redondez en boca, pero que nunca tape ese vino original. Buscamos el respeto a la materia prima y el equilibrio perfecto entre fruta y madera durante la crianza.
Si algo resume nuestro trabajo en LAN es el control y el cuidado. Cada detalle es importante y cada decisión es fruto de la investigación y la observación: cada parcela, cada depósito, cada barrica, cada corcho...
Los pequeños detalles marcan la diferencia.
Viña Lanciano es uno de los grandes emblemas de la bodega. ¿Qué hace tan especial a este viñedo y qué importancia tiene en vuestra manera de entender el vino?
Viña Lanciano ocupa un lugar único en nuestra historia. Se trata de una finca excepcional de 72 hectáreas situada en el meandro elevado más marcado del Ebro riojano, entre Rioja Alta y Rioja Alavesa.
Para nosotros, es la mejor expresión de cómo el origen, el paisaje y el tiempo se unen para dar forma a grandes vinos.
Los suelos pobres de cantos rodados y arena, provenientes de las crecidas y los estiajes del río Ebro a lo largo de los siglos, junto con la Sierra de Cantabria al norte y la mezcla de variedades con edades comprendidas entre los 27 y los 60 años, hacen que se obtengan unos vinos únicos, de personalidad muy diferenciada y gran calidad para la crianza.
Este viñedo pertenece a Bodegas LAN desde su fundación en 1974 y ya en aquel entonces apostaron por elaborar un vino de finca. Me gusta resaltar esto porque no era algo habitual en esos años, pero ya fueron muy conscientes del potencial cualitativo de esta finca.
Viña Lanciano Reserva ha sido nuestro buque insignia desde la fundación de la bodega.
Hoy, gracias a un profundo conocimiento de la finca y a un trabajo de viticultura de precisión que analiza cada parcela según su suelo, orientación, disponibilidad hídrica y comportamiento, entendemos Viña Lanciano como un mosaico de terruños con identidad propia.
Esa diversidad nos permite interpretar el lugar con la máxima fidelidad y elaborar vinos que reflejan toda la complejidad y singularidad de este meandro histórico.
De esta finca nacen tres de nuestros vinos más emblemáticos:
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Lanciano: la expresión más representativa del viñedo, con un perfil más fresco y vivo en boca.
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Viña Lanciano Graciano: una interpretación singular y limitada de una de las variedades más distintivas de Rioja.
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Culmen: la máxima expresión de nuestra parcela histórica más exclusiva, Pago El Rincón. Es una edición limitada muy elegante y un gran vino de guarda.
Si alguien todavía no conoce vuestros vinos, ¿con cuál le recomendaríais empezar? ¿Y qué referencia elegiríais para descubrir la expresión más personal de LAN?
Si alguien quiere adentrarse en la faceta más distintiva de LAN, le recomendaríamos descubrir dos referencias muy especiales: LAN D-12 y LAN A Mano.
Ambos forman parte de nuestra gama Inspiran, una colección pensada para quienes entienden que cada decisión en torno al vino puede ser un acto de valentía: elegirlo, compartirlo y disfrutarlo de una forma cercana, auténtica y sin reglas.
Podemos empezar con LAN D-12, un vino que refleja nuestro espíritu innovador y nuestra búsqueda constante de vinos con personalidad propia.
Es un crianza muy especial, una selección de uvas de las mejores parcelas de Rioja Alta y Rioja Alavesa, un vino muy intenso en aromas y muy sabroso.
Y luego podemos dar un paso más y seguir con LAN A Mano, que pone el foco en el trabajo cuidadoso y en la atención al detalle, desde el viñedo hasta la elaboración.
LAN A Mano es una edición limitada procedente de nuestro viñedo Viña Lanciano y de dos parcelas de El Cortijo, muy cercanas a este especial enclave, donde el respeto a la excelente materia prima es nuestra prioridad.
Es un vino con mucha personalidad. El Graciano, una variedad minoritaria en Rioja, y una pequeña proporción de Mazuelo aportan complejidad al Tempranillo. A ello se suman una elaboración cuidadosa, la fermentación maloláctica en barricas de roble francés y la posterior crianza, que dan forma a un vino único y muy singular.
Juntos representan una forma de entender el vino que combina tradición, carácter y una mirada contemporánea sobre Rioja.

El mundo del vino está cambiando, tanto en los gustos de los consumidores como en la forma de trabajar el viñedo. ¿Qué retos os planteáis para los próximos años y qué proyectos os ilusionan especialmente?
Uno de nuestros principales objetivos es seguir haciendo que el vino forme parte de la vida cotidiana de las personas.
Queremos continuar inspirando nuevas maneras de disfrutarlo, conectar con consumidores diversos y desarrollar propuestas relevantes para cada ocasión de consumo.
Nos ilusiona especialmente seguir construyendo una marca cercana, optimista y valiente, capaz de acompañar a las personas en los momentos que realmente importan.
Uno de los retos que ya está aquí es el cambio climático. Para combatirlo estamos trabajando a nivel de viñedo con parcelas a mayor altitud, podas más tardías, cubiertas vegetales y plantaciones con variedades de ciclo más largo, como Graciano o Garnacha Blanca.
En esa búsqueda de elaborar vinos que acompañen a las personas, estamos muy orgullosos de la evolución de nuestro LAN Crianza en las añadas recientes hacia un vino de perfil un poco más afrutado y fresco, con notas de fruta roja fresca, incorporando más Garnacha del Najerilla en el coupage y siendo muy cuidadosos con su crianza en barrica de roble mixto.
El proyecto nuevo más inmediato, que verá la luz el próximo enero de 2027 y del que estamos muy orgullosos, es un vino blanco de Rioja con crianza en barricas de 500 litros y fudres.
Es un vino que conjuga variedades como la Garnacha Blanca y la Maturana y, por supuesto, algo de Viura. Muy complejo, lleno de matices y muy gastronómico.
El nombre LAN nace de las iniciales de Logroño, Álava y Navarra. Más allá de esta curiosidad, ¿qué significa para vosotros representar la diversidad y riqueza de Rioja a través de vuestros vinos?
Más allá del significado de las siglas, LAN representa nuestra unión con Rioja y con todo aquello que hace único a este territorio.
Nos sentimos orgullosos de formar parte de una región con una enorme riqueza vitivinícola y de contribuir, a través de nuestros vinos, a acercar esa cultura y esa forma de vivir el vino a consumidores de todo el mundo de una forma descomplicada.
No podemos olvidar que el éxito de Rioja a lo largo del tiempo ha sido precisamente ese: la diversidad y riqueza que nos han permitido ser muy flexibles y lograr vinos muy complejos y diferentes.
De hecho, nuestros proveedores históricos están situados en Rioja Alta y Rioja Alavesa, con un amplio abanico de tipos de suelos, altitudes y orientaciones.
A la vez, la mayor parte de los vinos de LAN son mezclas de variedades, pues creemos que eso aporta más complejidad tanto en aromas como en boca.
Un poco de Mazuelo o Graciano puede mejorar la acidez del Tempranillo, haciendo que el vino tenga una vida mucho más larga y sea más fresco en boca.

Después de conocer un poco mejor Bodegas LAN, queda claro que su historia no se explica únicamente a través de los años, las barricas o las botellas. Se entiende, sobre todo, desde una forma de trabajar en la que cada decisión cuenta.
Desde la singularidad de Viña Lanciano hasta su apuesta por una viticultura cada vez más precisa, LAN demuestra que la innovación y la tradición pueden avanzar juntas sin perder de vista lo esencial: el origen y la calidad del vino.
Y el futuro promete. Nuevas formas de trabajar el viñedo, una evolución hacia vinos más frescos y expresivos y proyectos tan ilusionantes como el próximo blanco de Rioja que verá la luz en enero de 2027.
Porque ser «el vino valiente de Rioja» también significa atreverse a evolucionar.
🍷 Puedes descubrir los vinos de LAN en nuestra tienda física en Logroño y en bacoenoteca.es.
🎙️ Y si quieres seguir conociendo el proyecto, permanece atento a Momentos DiVinos, el podcast de BACO.
Nos vemos en BACO, donde cada vino tiene una historia que contar.
Descubre más historias de bodegas en el blog de BACO.
