Hay historias que se escriben con palabras y otras que se cuentan a través del vino. La de Bodegas Luis Cañas es una de esas historias que hablan de familia, esfuerzo y generaciones dedicadas a una misma pasión.

Desde Villabuena de Álava, en el corazón de Rioja Alavesa, la familia Cañas ha construido mucho más que una bodega. Ha creado un legado donde el respeto por la tierra, el compromiso con las personas y la búsqueda constante de la calidad se transmiten de padres a hijos.

En esta ocasión, en BACO hemos tenido la oportunidad de conversar con Juan Luis Cañas, quien nos abre las puertas de sus recuerdos para hablar de sus primeros pasos en la bodega familiar, de las enseñanzas de sus padres, Luis y Ángeles, y del papel que hoy desempeña su hijo Jon en la evolución del proyecto.

Una conversación que nos lleva desde los vinos de maceración carbónica de sus orígenes hasta la actualidad de Luis Cañas, Amaren y Cair, pero que, sobre todo, nos recuerda que detrás de cada gran vino hay personas, raíces y emociones.

Os invitamos a descubrir su historia.

¿Cómo recuerda sus primeros años ligados al vino y a la bodega familiar?

Me incorporé plenamente a la bodega familiar con 33 años, en una etapa marcada por el relevo generacional. Al principio no fue sencillo, porque mis padres eran también mis jefes; de hecho, hasta el último día seguí llamando «jefe» a mi padre.

Yo llegaba con nuevas ideas, especialmente sobre la crianza de los vinos y la apuesta por elaboraciones más ambiciosas, mientras que él defendía una visión más tradicional, avalada por el éxito que había tenido con los vinos jóvenes de maceración carbónica.

Con el tiempo entendí que aquella convivencia entre tradición e innovación fue fundamental para construir lo que hoy es Familia Luis Cañas.

Y la historia vuelve a repetirse, porque hoy es mi hijo Jon quien lidera la enología de Amaren y Cair y quien, con su visión y nuevas inquietudes, me empuja a seguir evolucionando y, a menudo, a salir de mi propia zona de confort.

¿Qué papel tuvo su padre en su forma de entender la viña, el trabajo y el vino?

Mis padres fueron fundamentales. De mi padre, Luis Cañas, aprendí la dedicación absoluta a la bodega y a la viña. Para él, el vino no era un trabajo, sino una forma de vida, y ese compromiso marcó profundamente mi manera de entender este oficio.

Pero la influencia de mi madre, Ángeles, fue igual de importante. Hace ya 30 años quise rendirle homenaje dando su nombre a la bodega Amaren, que en euskera significa «de la madre».

Ella tenía una capacidad extraordinaria para hacer familia y recibir a todo el mundo con una sonrisa hospitalaria y sincera. Además, fue una mujer adelantada a su tiempo, con una mentalidad innovadora que la llevó a impulsar importantes avances en la bodega.

Si mi padre representaba el esfuerzo y la constancia, mi madre aportaba el alma, la cercanía y los valores que siguen definiendo nuestro proyecto hoy.

¿Qué significa para Bodegas Luis Cañas trabajar desde Rioja Alavesa?

Rioja Alavesa lo significa todo para nosotros. Es donde se encuentran Bodegas Amaren (Samaniego) y Luis Cañas (Villabuena de Álava).

Es la cuna de nuestra familia y un enclave de extraordinaria belleza que, además, alberga, en el entorno de Villabuena de Álava, Samaniego, Navaridas y Leza, una de las mayores concentraciones de viñedo viejo de toda la denominación.

Cuando existe un vínculo tan profundo con la tierra, trabajas no solo para que la empresa prospere, sino también para contribuir al bienestar de todo lo que la rodea: de las familias, de los amigos, de los vecinos, del panadero, de la tienda del pueblo.

Nuestro compromiso va más allá del vino; buscamos ayudar a mantener vivas las poblaciones rurales, preservar sus servicios y asegurar que siga habiendo actividad, oportunidades y vida en nuestros pueblos.

Al final, cuidar del territorio es también cuidar de las personas que lo habitan.

¿Cómo ha visto evolucionar Rioja desde sus inicios hasta hoy?

He visto una evolución muy grande. Hemos pasado de una visión más centrada en la elaboración a dar cada vez más protagonismo al viñedo, al origen y a la identidad de cada parcela.

La región ha ganado en conocimiento, precisión y calidad, y hoy es capaz de ofrecer una enorme diversidad de estilos.

¿Qué le gustaría que sintiera alguien al abrir una botella de Bodegas Luis Cañas o Amaren?

Me gustaría que sintiera emoción y autenticidad.

Después de escuchar a Juan Luis Cañas, resulta fácil comprender que el verdadero patrimonio de una bodega no está únicamente en sus viñedos o en sus vinos, sino también en las personas que han hecho posible su historia.

El esfuerzo de su padre, Luis; la hospitalidad y el espíritu innovador de su madre, Ángeles; y la nueva mirada de su hijo Jon representan distintas generaciones unidas por una misma pasión.

Una historia que demuestra que la tradición no consiste en hacer siempre lo mismo, sino en saber transmitir lo aprendido y dejar espacio a quienes vienen detrás.

Y quizá por eso, cuando preguntamos a Juan Luis qué le gustaría que sintiera alguien al abrir una de sus botellas, su respuesta fue tan sencilla como significativa: «Emoción y autenticidad».

🍷 Descubre los vinos de Bodegas Luis Cañas y Amaren en nuestra tienda física y en bacoenoteca.es.

🎙️ Y si quieres conocer esta historia en primera persona, puedes disfrutar de nuestra conversación con Juan Luis Cañas en Momentos DiVinos, el podcast de BACO, disponible en Spotify.

Nos vemos en BACO, donde cada vino tiene una historia que contar.